domingo, 16 de noviembre de 2008

La búsqueda eterna del ser.


Nacemos, y al ir creciendo, vamos desarrollando la conciencia, ese espacio de la mente que nos dicta que somos seres únicos, pero sobretodo que somos seres programados para ser independientes, para marcar las pautas de nuestro futuro.

 Esto nos lleva hacia una pregunta inevitable: ¿Quién soy?, más que una pregunta es un camino, que toda persona o proyecto de persona debe asumir para poder madurar.

  No basta con tener 18 años para ser adulto, lo esencial es invisible a los ojos, y más invisible  a los documentos.

  Otras preguntas-camino que debemos tener en cuenta son ¿hacia dónde voy? Y ¿con quien?, estas tres cuestiones nos llevaran hacia el camino de la felicidad, que es la meta inconciente de todos, y que no todos conseguimos, como dice Borges “he cometido el peor pecado que un hombre puede cometer, no he sido feliz…, mis padres me legaron valor, y no fui valiente”

  Saber quienes somos no es un ejercicio fácil y rápido,  a veces lleva toda una vida, pero solo la mera proposición de intentarlo cambia las cosas,  lo modifica todo.

  Es como tirar una piedra a un lago, una simple y pequeña piedra modifica algo tan inmenso como el océano, produce ondas, varias ondas… hay que ser concientes de que algo tan pequeño como nosotros puede modificar algo tan inmenso como el universo, somos capaces de producir ondas… infinidad de ondas, que cambian consecuentemente el rumbo del mundo. Puede que seamos solo un grano de arena, pero juntos llegamos a ser un gran desierto. 


1 comentario:

Unknown dijo...

Bueno, Nadia, me gustan mucho tus comentarios filosóficos y tus preguntas-camino, pero debo advertirte que hay aquí un camino que no acabas de recorrer, y que tú, supongo que libremente, has asumido. Imagino que andarás por ahí buscando la felicidad, pero creo que también forma parte de esa búsqueda el recorrer los caminos que elegimos, o si no elegir otros caminos que nos satisfagan mejor. En fin, espero volver a verte en clase.